La alimentación es el principal factor de riesgo, que podemos modificar, de muchas enfermedades crónicas. Hoy día vivimos en un mundo "globalizado" y nos hemos abandonado ante la presión del mercado publicitario y, a la hora de comer, dejamos nuestras costumbres y alimentos autóctonos.
La alimentación, más allá del hecho en sí de alimentarnos, engloba toda una filosofía de vida. Por desgracia, las cuatro grandes formas o costumbres de comer en el mundo (mediterránea, asiática, vegetariana y latinoamericana) están cada día más distorsionadas, pues la fuerza del marketing, la comodidad y aspecto visual de la comida rápida nos ha arrastrado a un tipo de comida, llamada occidental, con consecuencias para nuestra salud.
Por tanto, alimentarnos correctamente es una preocupación cada vez más extendida, y hacer una dieta equilibrada debe ser nuestro objetivo, pues algunos trastornos en la dieta, nos pueden ocasionar enfermedades por déficit de algunos nutrientes y/o conducirnos a la obesidad y a otras patologías asociadas.
Los requerimientos nutritivos del ser humano se pueden clasificar, de acuerdo con las necesidades que tenemos, en tres tipos:
Por tanto, alimentarnos correctamente es una preocupación cada vez más extendida, y hacer una dieta equilibrada debe ser nuestro objetivo, pues algunos trastornos en la dieta, nos pueden ocasionar enfermedades por déficit de algunos nutrientes y/o conducirnos a la obesidad y a otras patologías asociadas.
Los requerimientos nutritivos del ser humano se pueden clasificar, de acuerdo con las necesidades que tenemos, en tres tipos:
- Los nutrientes que necesitamos para formar tejidos, como son las proteínas , que forman la estructura de nuestro organismo: los músculos, huesos, vísceras, etc.
- Los que proporcionan energía, como son las grasas y los hidratos de carbono, que nos permiten realizar nuestras actividades (trabajar, estudiar, hacer ejercicio, defendernos del frío, etc.).
- Los aportes imprescindibles para realizar las funciones anteriores, los constituyen las vitaminas y determinados minerales que permiten a nuestro organismo utilizar las otras sustancias.
Para gozar de una buena salud ósea debemos tener muy en cuenta el concepto de pico de masa ósea; es decir, la cantidad de masa ósea máxima que podemos acular en nuestros huesos. Esta cantidad se alcanza hacia los treinta años en la mujer y algo más tarde en el hombre. Después de esta edad, suele sobrevenir un periodo durante el que la masas ósea se mantiene, tras el cual comienza la pérdida de la misma. En el hombre suele sobrevenir más tardíamente.
La mala alimentación conlleva una menor calidad de vida y la baja ingestión de calcio acarrea un pico de masa ósea mucho menor del que debiera ser. Se recomienda ingerir por la noche y evitar en la dieta los filatos (que se encuentran por ejemplo en los cereales integrales, legumbres y frutos secos) y oxalatos (en alimentos tales como las espinacas, almendras, nueces, chocolate o en el té), que interfieren en su absorción, así como el exceso de sal, lo que también puede producir tensión alta.

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